sábado, 18 de mayo de 2019

CONSIDERACIONES PATERNALES (EL JUEGO)



La educación del hijo es llevada a cabo mediante el juego, hay juegos individuales y colectivos, como padres tenemos que involucrar de forma equilibrada en ambos a los niños, ya que cada uno de ellos desarrolla un aspecto distinto de su personalidad, tan importante es que aprendan a jugar solos como en compañía. A través del juego el niño aprende involuntariamente sobre sí mismo, aprende el manejo de la acción-reacción, a fundirse con el momento, aprende y desarrolla sus emociones en función de las vivencias que tenga, tanto de las cosas como de los demás niños.



Cuando juega a solas todo a su alrededor cobra vida, “habla” con todos los objetos, escenifica diferentes situaciones, va creando un guión y en él representa a todos los personajes, desarrolla su lenguaje tanto el normal como el onomatopéyico, tan pronto es un policía como un bombero, un dragón o un coche, hace interactuar todo con todo, tan pronto está alegre porque hace encajar una pieza como triste porque no le gusta cómo ha quedado esa misma pieza, es el territorio de la espontaneidad, esta espontaneidad genera reacciones y éstas son el germen de la personalidad.  Fijémonos entonces los padres cómo juega el niño a solas, contemplémosle sin interceder, qué ha hecho entonces con esa pieza, ¿ha tirado toda la figura al suelo, le ha dado la vuelta, la ha cambiado por otra? El juego individual nos dará la primera pista de cómo el niño empieza a ser.



Cosa distinta es el juego colectivo, aquí ya interfieren otros aspectos que escapan a la espontaneidad del niño, y esos otros aspectos son los demás niños. En ese terreno el niño tiene que lidiar con emociones y reacciones que no aparecen cuando juega a solas consigo mismo, ahí el guión tiene diferentes actores y todos quieren tener el papel principal en todo momento. Al principio los niños no saben jugar con otros niños sencillamente porque no saben que existen, sólo hay que verles cómo se observan, cómo se estudian cuando están unos junto a otros, son los objetos lo que les llama por lo general la atención, es la época del todo es mío, de apartar las manos a los demás niños o de quitarse lo que tienen entre ellas, básicamente en la primera edad no hay relación entre niños hay relación entre las cosas.



 Pero esa interacción, en principio frontal es lo que les hace despertar las sensaciones necesarias para la socialización, y en esa pequeña sociedad que los niños crean podemos ver los padres los rasgos primarios que nuestro hijo va despertando. ¿Cómo se comporta cuando está con otros niños?, ¿en cuanto ve algo que le gusta se lo quita al otro o se queda simplemente observando?, ¿se acerca a los demás niños o se queda alejado?, ¿cuándo le quitan algo llora, coge al otro lo que es suyo, empuja al otro niño o le pega? Todas estas primeras vivencias nos muestran lo innato que tiene el niño en la vida en común, es todo un lugar de aprendizaje para los padres ver cómo actúa un hijo en un parque cuando está rodeado de otros niños, y es nuestra labor como padres equilibrar la balanza del juego individual con el juego colectivo para el completo desarrollo de nuestros hijos.


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